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El sonido de los piques ilegales en la capital musical

A finales de los años 80 en Colombia se popularizó entre los jóvenes aficionados por las motos una práctica que involucraba la realización de ciertas acrobacias peligrosas controlando el movimiento de la moto. Como por el conocido “wheelie”, donde se levanta la rueda delantera (con su amplio tipo de variantes), trazando círculos imaginarios sobre el asfalto junto a otras acrobacias. Entre mayor sea el peligro más habilidad se demuestra. De allí, dándose a conocer en el país este deporte extremo llamado Stunt.

Fotografías proporcionadas por @Stunt_Ibague


Estos jóvenes han conformado grupos con el propósito de impulsar el deporte y gestionar un espacio adecuado a su práctica. Luchan por lograr un reconocimiento visibilizando mediante eventos de Stunt como deporte de alto riesgo en motocicletas. Aun así, en contraparte aseguran que son perseguidos, estigmatizados o tratados como delincuentes.


En la actualidad, Ibagué no cuenta con espacios especiales asignados para su desarrollo, debido a esto, los moteros se toman de manera ilegal ciertos espacios de la ciudad para poder practicar y realizar eventos de velocidad de forma clandestina.


Además del Stunt, se organizan “piques” y circuitos sobre pistas improvisadas en sectores como la vía que comunica con el Aeropuerto Perales, la doble calzada del barrio Boquerón, la cuesta de La Gogó, estación de servicio San Marino y el sector de La Variante.


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Noches y velocidad


Las noches de los jueves es el escenario elegido para reunirse y disfrutar del rugir de los motores en la Capital Musical. Dichos eventos son muy populares por los amantes de la velocidad y la adrenalina, logrando reunir un público muy amplio al que hacen presencia entre los últimos años un grupo importante de corredores y espectadores. Rondan aproximadamente entre 300 a 1000 personas quienes asisten con un alto número de mujeres aficionadas a este deporte extremo.


En estos espacios no solo se encuentran aquellas personas que van a participar de los “piques” y demostración de habilidades sobre las motos, allí también se exponen todo tipo de motos: scooter, enduro, cross, deportiva, custom, entre otras. Muchas de ellas adaptadas y modificadas para ser más veloces, livianas o por simple estética. De igual manera, se unen automóviles de mediana y alta gama con la intención de competir o solo por exhibir.


“La pasión por las motos, la velocidad y la adrenalina” menciona John Vargas, son las principales motivaciones por las que muchos estos amantes de las motos asisten a los “piques”, “pasar un buen rato y disfrutar del motociclismo”. Alcanzando a considerar la excitación emocional que generan los deportes que implican peligro según un estudio reciente de psicología del deporte “Experiencia emocional subjetiva en deportistas extremos: Estudio cualitativo” de Cajina-Guedeat y Reyes-Bossio.


Lo espectacular y llamativo de este tipo de eventos, es la sensación de adrenalina que generan las revoluciones y ruido de los motores, los decibeles producidos por los equipos de sonido de los autos que hacen de esta una fiesta de los amantes a la velocidad y estética de las motos y carros.

En contraposición a esta práctica se puede apreciar el vacío de autoridad policial y de tránsito en estos encuentros, pues al no contar con espacios especiales se toman vías ilegalmente, asimismo afectan el tráfico vehicular regular de estos sectores y se exponen a riesgos que lleven a perjudicar tanto a competidores como a espectadores.


Alrededor de este conglomerado de gente se abre una oportunidad para el trabajo informal como la venta de comida y bebidas, destacando el consumo de cerveza y licor, siendo una mezcla que aumentan los factores de accidentalidad (no solo en los corredores, si no en los espectadores y acompañantes) dada la gran cantidad de personas y vehículos que asisten a dichos eventos.


Además de no contar en algunas circunstancias con medidas de seguridad básicas para este tipo de deportes, como lo son la implementación de un traje especial o mínimamente la utilización de coderas y rodilleras además del casco. Además, en las vías no hay ningún tipo de valla o de seguridad para el público en caso de un accidente.



La raíz del problema


Parte de la comunidad asentada en los conjuntos residenciales de la zona reclaman permanentemente la falta de regulación de los “piques” que se realizan en los alrededores, cuestionando sobre problemas de convivencia, el ruido excesivo de los carros y motos a alta velocidad, además del elevado consumo de bebidas embriagantes. Consideran que la base del problema es la falta de escenarios.


Los operativos de la Secretaría de Movilidad junto a la Policía Nacional han quedado cortos ante el número de asistentes, donde queda en evidencia la carencia de control y vigilancia. Como lo expresaba en su momento el anterior secretario de gobierno de Ibagué, Oscar Berbeo, las operaciones deberán ser permanentes con el acompañamiento del Ministerio Público, implementando una “estrategia de diálogo y acercamiento con los promotores de estas actividades para tratar de regular, y poner dentro del orden institucional a quienes practican esta actividad”.


Ante la ausencia de espacios para realizar este deporte el referido Secretario de Gobierno compartía para el medio de comunicación Ondas de Ibagué “Como en este momento el municipio Ibagué no dispone de los dineros para construir una pista de este estilo, la idea es definir algunos horarios y un día para darle permiso a los participantes y poder generar un plan de movilidad para la comunidad”.


Gracias a espacios de diálogo entre gremios de Stunt, la Alcaldía de Ibagué y el IMDRI, en el mes de julio se habilitó un espacio en la paralela del Jordán frente a Panamericana en las horas de la ciclovía, para que los amantes de las motos y la adrenalina practicaran y realizaran un show de exhibición de Stunt y Stunt Bike.


En tal sentido, es indispensable la creación de un plan de desarrollo y movilidad en el cual se definan y habiliten escenarios adecuados para una práctica segura y un sano esparcimiento, tanto para competidores como para el público que los acompaña. Así mismo, estudiar la ubicación de un espacio teniendo en cuenta la contaminación auditiva que este deporte genera, manifestó en su momento el titular de la cartera de Gobierno.


Como ejemplo de espectáculo y buena organización, en el mes de junio en las fiestas de la ciudad se llevó a cabo la primera válida nacional Ciudad Musical de motovelocidad, con la participación de deportistas locales y de diferentes regiones del país, demostrando un espectáculo lleno de velocidad y adrenalina.


Lo anterior mencionado denota la necesidad de tener en la ciudad un espacio de encuentro para poder realizar este tipo de actividades de manera regulada, bien organizada y sobre todo con todas las medidas de seguridad para conductores y público, de manera que se desestimen los encuentros clandestinos y se pueda impulsar este deporte en la ciudad.




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